Epidemias a lo largo de la Historia de España

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Introducción

Dada la posición geográfica de España como nexo entre Europa y África y, posteriormente, su situación estratégica como enlace comercial con América, ha sido un país muy castigado por las diferentes pandemias que han asolado el mundo a lo largo de la historia. Además, la sociedad española ha sido tradicionalmente rural, lo que en parte ha dificultado su control y erradicación.

Las enfermedades desarrolladas son producidas por virus y bacterias que se trasmiten por distintas vías (aérea, zoonosis, etc). Entender el origen y transmisión de estas enfermedades ha sido un gran quebradero de cabeza, no sólo para los médicos, sino también para los historiadores ya que, aún hoy en día, el origen de algunas enfermedades no está claro. Muchas de ellas fueron controladas gracias a la aparición de las vacunas (pasando de ser muy letales a dejar de ser una amenaza real), otras desaparecieron por la mejora de las condiciones higiénicas, Asimismo, todavía existen algunas para las cuales no se ha hallado ninguna solución.

Enfermedad Fallecidos en el siglo XX en España Sector más afectado Erradicación
Fiebres tifoideas[1] 30.878 Ninguno específico Aparición del cloranfenicol
Disentería[1] 9.577 Niños de 0-9 años y personas de más de 60 años Sigue sin estar completamente erradicada
Enteritis[1] 337.287 Niños de 0-9 años (más aún en áreas rurales) Mejoría de la higiene
Tuberculosis[1] 214.383 Ninguno específico Aparición de estreptomicina y rinfamida
Difteria[1] 16.459 Niños menores de 10 años Vacuna
Tos ferina[1] 10.530 Niños menores de 10 años Vacuna
Viruela[1] 9.315 Niños menores de 10 años Vacuna
Paludismo[1] 9.569 Afectó sobre todo a personas de entre 40 y 59 años. Tratamiento con cloroquina e insecticidas para eliminar el mosquito vector de contagio
Sarampión[1] 37.666 Niños menores de 10 años Vacuna
Meningitis[1] 99.840 Niños y jóvenes en especial Descendió su letalidad con la aparición de las diazinas.

Vacunas de Enfermedades España (2020)

Para el control de muchas de estas enfermedades, el gobierno actualiza cada año un calendario de vacunación para prevenir nuevos brotes de estas enfermedades.

Calendario común de vacunación a lo largo de toda la vida. España 2020.png

Gobierno de España (2020),“Calendario de vacunación a lo largo de toda la vida”[2]

La peste negra

La peste afectó tanto a España como al resto de Europa durante el siglo XIV, exactamente entre los años 1347 y 1361.[3] Esta enfermedad provocó la muerte de un gran número de personas. Aunque los datos no son exactos, se estima que acabó con la mitad de la población europea.

Su origen se encuentra en la ciudad de Caffa, en la península de Crimea, donde se ubicaba en el siglo XIV una colonia italiana, que, al ver la expansión de la enfermedad y sus efectos mortales, decidió huir a la Península Itálica, atrayéndola consigo a Europa.[4]

Se trataba de una bacteria de origen animal, específicamente de las pulgas (chenopsiylla cheopis) transportadas por las ratas (Rattus rattus), que se transmitía por zoonosis por el contacto con estas (bastante frecuente en la época).[3] Uno de sus principales síntomas era la aparición de bubones (bultos), en inglés, axilas y cuello, debida a la inflamación de los ganglios linfáticos, acompañado de fiebre alta, supuraciones y hasta vómitos. Sin embargo, la mayor parte de muertes se debían a una variante de la peste que afectaba a pulmones y sangre.[4]

En España se comenzó a propagar en 1348, afectando en primer lugar a los territorios de la Corona de Aragón y Navarra para más tarde expandirse por el resto de territorios.[4] Se sabe que hubo zonas de la Península Ibérica en las que llegó a fallecer el 70% de la población por la peste. Incluso el entonces rey de Castilla, Alfonso XI, murió debido a esta enfermedad. Gracias a escritos de la época y a estudios realizados por historiadores y epidemiólogos se ha estimado que de unos 50 millones de personas que habitaban el actual territorio europeo, solo quedó la mitad de población tras los años más devastadores de la epidemia.[4] En la Península Ibérica se desconoce la cifra exacta de muertes, aunque fue igual de devastadora que en el resto de Europa.

La situación iría estabilizándose progresivamente, aunque los efectos de la peste estuvieron presentes en las siguientes décadas. Cabe destacar el aumento de los salarios producido por la crisis. Debido a la drástica reducción de la población o la llegada de muchas personas del mundo rural a las ciudades, estos núcleos de población se recuperaron rápidamente a pesar de haber sido los principales focos de la epidemia.

Gripe española

La gripe española es una enfermedad que se convirtió en pandemia mundial a partir del año 1918. Tras varios rebrotes, acabó siendo calificada como la pandemia más agresiva de la historia mundial, que no sólo afectó a la población (miles de muertos en un solo año), sino también a animales como perros y gatos.[5]

Su nombre no hace referencia al epicentro de la enfermedad y se le apodó “gripe española” por la gran cantidad de muertes y de contagios producidos en España. Además, otro factor fue la neutralidad de este país ante la I Guerra Mundial, lo que supuso que no se censurase la información sobre la enfermedad, que adquirió cierta repercusión en la prensa.

La enfermedad fue notificada por primera vez el 4 de marzo de 1918 en Fort Riley,[5] una base militar de Kansas, aunque actualmente sabemos que por 1917 ya se habían detectado los primeros casos en otros campamentos militares.20 No fue mortal hasta que, en el verano de 1918, el virus pudo sufrir algún tipo de mutación que le dio la calificación de agente infeccioso letal.[6]Podemos concluir que el origen principal de esta enfermedad fue en EE.UU, pero se acabó extendiendo cuando las tropas estadounidenses se unieron al conflicto de la I Guerra Mundial en Europa.

Actualmente sabemos que fue causada por un brote de influenza virus A, [5] del subtipo H1N1, que afectó sobre todo a jóvenes y adultos saludables. Es raro que afectara a esta franja de edad, ya que se esperaba que este brote fuera como el de otros virus, que solo influía gravemente en niños y ancianos. Se cree que esto pudo ser debido a que los jóvenes y adultos no estuvieron expuestos al virus durante su infancia y, por tanto, no desarrollaron los anticuerpos necesarios. Los síntomas de esta enfermedad eran fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas, vómitos, palidez, pupilas dilatadas, pulso rápido y respiración superficial.[5] Aunque la mayoría de las muertes por esta enfermedad se produjeron en pacientes que habían desarrollado lo que hoy se conoce como neumonía bacteriana secundaria.

España fue uno de los países más afectados, con 8 millones de personas infectadas y 300.000 habitantes fallecidos. Mundialmente se sitúan los muertos entre 20 y 40 millones de personas, con una alta mortalidad infantil. En la oleada de mayo de 1918, se cree que más de la mitad de la población de Madrid había contraído ya el virus. En la segunda oleada de ese mismo año, la gripe empezó a afectar también al mundo rural, haciendo que un 75% de las muertes por gripe española se situaran en 1918. En 1919, la enfermedad ya fue mucho menos virulenta por estar la mayoría de los organismos adaptados al virus. Y, finalmente, en 1920 se detectó un último repunte, pero no hubo más dado que los supervivientes ya tenían anticuerpos como para pasar la enfermedad sin muchos efectos negativos.[5] En el verano de 1920 el virus desapareció definitivamente.

La gripe española puede ser considerada como una de las peores pandemias de la historia, ya no solo por los síntomas, sino por todos los efectos que tuvo sobre una sociedad que ya de por sí estaba en guerra. Esta pudo ser una de las grandes causas de la gran crisis social y económica posterior. Todas las bajas que había provocado la guerra, sumadas a las muertes de gente joven por la gripe, causaron que muchas familias quedaran sin ingresos y sin gente disponible para trabajar en los sectores productivos del momento. La ciencia se vio obligada a avanzar para prevenir más brotes de este calibre, creando unos avances importantes. Por lo tanto, esta pandemia trajo crisis y muertes, a la vez de avances científicos y creación de nuevos puestos de trabajo más adaptados a la población que quedó en ese momento.

Brucelosis

La brucelosis supuso un gran problema, tanto que fue de declaración obligatoria en 1943 en España, aunque su pico llegaría entre la década de los 1970-1980.[7] Además, la brucelosis está en constante vigilancia por ser una potencial arma biológica.

La brucelosis o fiebres de malta es una zoonosis producida por una bacteria Gram negativa del género Brucella, que tuvo un comienzo repentino con síntomas inespecíficos y, en muchos casos, graves.[7] Los síntomas más comunes son: fiebre alta (40-41º), escalofríos, pérdida de apetito, sudores, debilidad, fatiga, dolor articular, muscular y de espalda, así como dolor de cabeza. Los síntomas de la brucelosis pueden desaparecer temporalmente (semanas o, meses) para reaparecer posteriormente. Además, si no se trata adecuadamente, pueden aparecer secuelas y complicaciones graves como artritis, endocarditis, inflamación e infección de los testículos, bazo e hígado e infecciones en el sistema nervioso central. Se contagia por vía alimentaria (comiendo lácteos crudos o sin higienizar), o por transmisión directa (inhalando aire contaminado o tocando sangre o fluidos corporales animales infectados).[7] [8]

En España castigó sobre todo al sector rural, ya que es una enfermedad de carácter ocupacional[7] ligada al sector ganadero.[9] Como la población no podía ser vacunada de manera eficiente, se decidió vacunar a todos los animales para reducir al máximo los contagios[9] y se empezó a realizar la pasteurización en todos los lácteos. Estos han sido los dos grandes métodos que han reducido su propagación, pero es una enfermedad que sigue estando presente, aunque cada vez menos. La conciencia social también es un factor clave en su detención ya que se tomaban más precauciones y se usan guantes para evitar riesgos.

La población rural se vio mucho más vulnerable por la carencia de recursos, la ausencia de agua corriente y la escasez de medios sanitarios en comparación con las áreas urbanas. De esta manera, la sociedad rural se vio envuelta en esta enfermedad, que estuvo presente a lo largo del siglo XX y que resultó muy difícil de controlar. Quizá esta “exposición” y falta de recursos pueden ser una causa indirecta de la despoblación del medio rural.

Covid-19

Ministerios de sanidad y ciencia e innovación. “Gráfico de la curva epidémica del coronavirus en España”[10]

En el año 2019 aparecieron las primeras infecciones por COVID-19 en la ciudad de Wuhan, China, después de que un ciudadano ingiriese un animal portador del virus.[11] Aunque la letalidad no es tan alta como las anteriores enfermedades, su rápida transmisión y su tasa de contagio aumentan su peligrosidad.

Los coronavirus son una familia de virus que causan infección en animales y humanos.[11] Esta enfermedad produce síntomas similares a los de la gripe con fiebre, tos y fatiga entre otras posibles manifestaciones. En algunos casos, puede derivar a en graves neumonías y deficiencias respiratorias, que son las principales causas de su mortalidad.

España ha sido uno de los grandes epicentros de la pandemia. Los primeros casos en el país aparecieron en torno al mes de enero del 2020, pero no fue hasta marzo cuando la situación empezó a ser crítica,[12] provocando el establecimiento del Estado de Alarma y el confinamiento de la población. Aun así, la pandemia sigue sin estar controlada con repuntes[10] de contagios, no solo en España sino también en el resto del mundo.

Ministerio de Sanidad “Casos acumulados de coronavirus en España”[11]

La pandemia ha afectado a muchos ámbitos de nuestro funcionamiento como sociedad: el relacional, el sanitario, el económico, el educativo.[13] En relación con el educativo, en un estudio de la CRUE se estima que solo 3% de los estudiantes tienen problemas técnicos para poder acceder a las clases por lo que no es un problema informático sino psicológico al estar delante de la pantalla tanto tiempo. Y, en lo económico, se puede observar cómo durante los meses de marzo-abril del año 2020 se ha producido una parálisis de la economía[12] debida a varios factores como el confinamiento domiciliario o el cierre de la mayoría de los establecimientos. Durante mayo-junio ha habido un restablecimiento progresivo de la capacidad productiva[12] del país marcada por el levantamiento del confinamiento y las normas establecidas durante esos meses. Y, por último, de julio-septiembre ha tenido lugar una recuperación progresiva de la demanda, así como un rebote de la producción. [12]

Conclusión

  • Falsa creencia de que en las áreas rurales las enfermedades afectan menos.
  • Falta de medidas de higiene y sanidad adecuadas. Desconocimiento de enfermedades lo cual llevó a más propagación.
  • Las vacunas son un eficiente mecanismo de protección y prevención para las Interesante en el contexto actual enfermedades.
  • La higiene, el control alimentario y la concienciación han sido factores determinantes para controlar las distintas enfermedades.

Podemos concluir que las soluciones que van saliendo para la pandemia actual, son el resultado de la evolución de las medidas adoptadas en el pasado, y que seguramente sean la base para evitar la propagación de nuevas enfermedades en el futuro.

Referencias

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