Posible relación entre la vacuna BCG y el Covid-19
Estudios epidemiológicos, clínicos e inmunológicos apuntan a que, a pesar de que la vacuna contra la tuberculosis BCG (Bacilo Calmette-Guérin) no posee ninguna capacidad antiviral, se acopla al sistema inmune del paciente de tal modo que múltiples tipos de infecciones virales se ven notablemente reducidas .[1] Estudios experimentales en ratones demuestran que la vacuna BCG ofrece protección contra varios virus de ADN y ARN, incluido el virus de influenza. [2]
Mecanismo de los efectos no específicos de la vacuna BCG
Aunque el mecanismo por el cual se dan los efectos no específicos de la vacuna BCG en los humanos no es del todo conocido, existen dos posibles explicaciones: respuestas de linfocitos heterólogos y memoria inmune innata .[3]
Respuestas de linfocitos heterólogos
Se ha demostrado que la vacuna BCG induce respuestas de linfocitos heterólogos, dando como resultado respuestas inmunes mejoradas a agentes infecciosos secundarios no relacionados.[4] Las respuestas de linfocitos heterólogos también pueden implicar la activación de células de memoria CD4+ y CD8+ que son específicas para los antígenos no dirigidos, modelando así las respuestas Th1 y Th17 a infecciones secundarias no micobacterianas.[5]
Memoria inmune innata
Numerosos estudios recientes han demostrado que el programa funcional de las células inmunes innatas cambia con ciertas infecciones o vacunas, lo que resulta en una respuesta inmune aumentada cuando las células encuentran un estímulo secundario. La inducción de memoria no específica en células inmunes innatas fue nombrada “inmunidad entrenada”. La evidencia sugiere que el mecanismo clave por el cual la vacuna BCG induce sus efectos no específicos es probablemente a través de la inducción de memoria inmunológica en células inmunes innatas, especialmente las células asesinas naturales, monocitos y macrófagos en lugar de a través de mecanismos inmunes adaptativos en células T y células B.[6]
Relación entre las políticas de vacunación de cada país y los casos de Covid-19
Debido a los efectos de protección heteróloga que brinda la vacuna BCG en el sistema inmune de los pacientes [1], es que surgió la inquietud de determinar si los programas de vacunación de diversos países puedan afectar al contagio y mortandad causado por Covid-19. Lo que llamó la atención principalmente es el bajo número de casos en países en vías de desarrollo, cuyos sistemas de salud son notablemente deficientes a comparación de países desarrollados, como España o Italia (estos dos siendo de los que más han reportado contagios y defunciones).[7]
Estudios recientes sugieren que países en donde la aplicación de la vacuna BCG no es obligatoria (Italia, Holanda y Estados Unidos) se han visto afectados en mayor medida respecto a los que sí incluyen la vacuna en sus programas de vacunación reglamentarios. Del mismo modo, países donde la aplicación de esta vacuna se hizo obligatoria hace poco tiempo (Irán la adoptó en 1984) han mostrado tasas de morbilidad alta en la población de edad más avanzada, sugiriendo que la aplicación de dicha vacuna protege a la población mayor en países donde sí se aplica (la vacuna se aplica en los primeros meses de vida).[1]
A pesar de que la única manera de corroborar esta teoría es realizar más estudios estadísticos con los datos epidemiológicos de poblaciones vacunadas y no vacunadas conforme avanza la pandemia, algunos especialistas de la Universidad de Bilkent (Ankara, Turquía)[8] sugieren que los sectores más vulnerables de la población (por ejemplo, el personal médico) sean inmunizados con la vacuna BCG como medida preventiva hasta que se desarrolle una vacuna específica para combatir el Covid-19.
Aun cuando numerosos artículos sugieren que existe una correlación entre la política universal de vacunación de BCG y la reducción de la morbilidad y mortalidad para Covid-19, el impacto de una enfermedad es diferente para los diferentes países, y no depende solo de un factor. Estas diferencias son atribuidas a las diferencias en normas culturales, los esfuerzos de mitigación por parte de cada gobierno y la infraestructura de salud, por mencionar algunas.
No obstante, al no existir estudios experimentales que respalden la correlación sugerida, el entendimiento del mecanismo de los efectos no específicos inducidos por la vacuna BCG puede ser usado como nuevas opciones terapéuticas y estrategias de vacunación, que podrían conducir a una reducción de la morbilidad y mortalidad severas asociadas con infecciones virales para las cuales aún no se dispone de una vacuna efectiva. Esto podría ser particularmente importante para niños muy pequeños, personas mayores y otras personas que corren un mayor riesgo de enfermedad y muerte por infección.
Referencias
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